Plantas

Cuatro cosas que no imaginabas que las plantas saben hacer

Probablemente creas que las plantas son organismos incapaces de realizar movimientos más allá del vaivén de sus hojas al antojo del viento, pero ¿es esto cierto?

¿Te has parado a pensar alguna vez que las plantas son uno de los pocos seres vivos que se han adaptado a medios tan extremos como el desierto, absorbiendo la humedad de la atmósfera, o el fondo del mar? ¿Sabías que ciertas plantas han desarrollado mecanismos para escapar de sus predadores?

Prepárate para descubrir cuatro cosas que las plantas saben hacer, cuatro curiosidades que demuestran su refinada inteligencia y singular astucia.

1. Camuflaje ninja

Boquila trifoliata
De Inao – Flickr: Boquila trifoliata, CC BY-SA 2.0

¿Has oído hablar del bejuco sudamericano (Boquila trifoliata)?  Se trata de una liana muy común en los bosques templados de Chile. Esta planta es capaz de imitar el aspecto de las distintas especies sobre las que trepa, logrando de esta manera mimetizarse con ellas. Estarás pensando: “¡bueno, pero el camaleón también sabe!”. El bejuco sudamericano, una plantita aparentemente insignificante que tiene la capacidad de mimetizarse como otros en el mundo animal, sabe en realidad hacer mucho más. Cuando crece junto a dos o incluso tres especies diferentes, un único bejuco es capaz de modificar la forma, la dimensión y el color de sus hojas para confundirse con las de la vecinas más cercanas. Una sola de estas transformaciones (la más común es el color) es bastante frecuente; en ocasiones, dos; pero tres y todas a la vez es una novedad para nuestro camaleón vegetal.

Lo más interesante no es entender por qué lo hace o cómo modifica tan rápidamente su cuerpo sino cómo sabe qué es lo hay que imitar. La hipótesis más aceptada (todavía no comprobada) es que el bejuco cuenta con un rudimentario sistema de visión. ¿Sorprendido? Pues resulta que las células de la epidermis, que tienen forma convexa como las lentillas, canalizan las imágenes sobre la capa de células inferior y hacen así la función de ocelos, presentes ya en muchos invertebrados.

2. ¡A sus órdenes!

Hormigas acacia¿Adónde irán las hormigas trepando el árbol con lo tranquilito que se está por suelo, coño?

Las plantas utilizan néctar para atraer a las hormigas y a cambio obtienen un sistema de defensa que aleja a los insectos e incluso ataca a animales millones de veces más grandes que ellas.

La defensa va más allá incluso: cada plantita que se atreve a salir del suelo cerca de la planta que están defendiendo será triturada por el ejército de hormigas defensoras. Se trata de una de las numerosas colaboraciones entre plantas y animales. El néctar que las plantas producen es un líquido azucarado muy energético, pero no solo contiene azúcares, sino también compuestos químicos que llevan a cabo funciones de control del sistema nervioso de los animales produciendo adicción mediante la modulación de la cantidad y calidad de las sustancias neuroactivas presentes en el néctar.

No está mal para seres percibidos como vulnerables y pasivos, ¿verdad?

3. ¡A navegar! (y más cositas chulas de la flor)

Tal vez te parezca rara la capacidad de aguantar el peso de un crío, pero esta no es la única peculiaridad de los nenúfares (Victoria amazonica). Su principal característica reside en el peculiar procedimiento que utiliza para asegurarse la polinización. Sus flores viven durante dos días y al principio son de color blanco. Durante la primera noche, cuando se abren, el perfume que desprenden atrae a algunas especies de escarabajos (Coleoptera, para los más rigurosos ?), que se encargan del transporte del polen. Para estar segura de que los escarabajos lleguen en gran número, la planta sube la temperatura de su flor mediante una reacción termoquímica llamada endotermia o termogénesis. En esta fase su flor es exclusivamente femenina y está lista para recibir el polen procedente de otras plantas que los amiguitos insectos han recolectado en su camino.

Una vez dentro, los insectos transfieren el polen sobre los estigmas, dejando que los fecunde; mientras tanto los pétalos se cierran encerrando a los insectos hasta la noche siguiente. La mañana siguiente la flor se transforma, adquiriendo caracteres masculinos: las anteras maduran y producen polen. Durante la noche vuelven a abrirse pero ahora son de color rojo púrpura. Este color indica que ha ocurrido la fecundación, ya no desprende perfume y no está caliente pa echarle el macho. Los insectos ya pueden salir cargaditos de polen para repetir el proceso enterito sobre otra planta (cada una de las cuales tiene siempre una flor blanca a su vez). Después haber sido fecundada y haber dejado salir los insectos la flor se cierra y se sumerge.

4. Domesticar al sapiens

El 69% de los carbohidratos consumidos por un ciudadano estadounidense procede de una única especie: el maíz. Antes de la revolución agrícola nuestra dieta se basaba en un centenar de plantas vegetales distintas. Cuanto más bajo es el número de especies de las que dependemos más alto es el riesgo de que algo no vaya por el buen camino; una enfermedad que ataque al trigo o al arroz supondría un desastre para la humanidad. Así empieza la historia de plantas estafadoras que se hicieron pasar por plantas cultivadas para obtener los mismos beneficios de los que gozaban los cultivos cuidados por la mano humana. El enredo es un fenómeno de mímesis: transformar sus caracteres distintivos para engañarnos. Cada vez que el hombre usaba los conocimientos adquiridos para seleccionar los mejores caracteres para sus cultivos (semillas y frutos grandes, resistencia a las enfermedades, forma, color, etc.) allí estaban las joías listas para imitar a sus coetáneos.

Uno de los casos más conocidos es el del centeno (Secale cereale) con la cebada (Hordeum vulgare).

Centeno
Centeno
Cebada
Cebada

Probablemente la cebada fue el primer cereal en ser cultivado por el hombre: la evidencia más temprana de cultivo data del 10500 a. C., en el Neolítico. Por otro lado el centeno se remonta a entre 2000 y 3000 años atrás en Oriente Próximo donde inicialmente creció como mala hierba y se generalizó en cultivos mixtos.

Desde entonces la carrera del centeno por parecerse a la cebada no ha cesado, ¿quién sabe si lo próximo serán cucarachones pareciéndose a perros para que los cuidemos y amemos?

Qué cucaracha más mona

Hasta ahora no parece que hayan tenido éxito.

Fuentes de inspiración

https://www.cell.com/trends/plant-science/abstract/S1360-1385(16)30093-0